Se puede llegar a pensar que
ya está suficientemente complicada la venta como para introducir nuevos
elementos como esto de la talla y la copa.
Si nuestro establecimiento aporta un plus de profesionalidad en la
atención a la consumidora, resituamos constantemente nuestro negocio entre
aquellos que no tienen tan solo un escaparate y una colocación del producto
correcta.
Además, cada mujer es
distinta y única. Aparte de la personalidad, sus costumbres, sus actitudes y
sus maneras de gustarse, están aquellos rasgos físicos que conforman su yo. Su
altura, sus proporciones, sus rasgos, su morfología…
HANRO |
En el caso del pecho, hay
tres cuestiones a tener en cuenta: morfología, talla (medida a la altura del
surco submamario) y copas (profundidad del busto).
Tener una morfología en la
que el tejido mamario nace debajo de la axila o tener el pecho en forma de
gota, nos indica de forma inmediata que la construcción del sujetador es
determinante en si le va a ir bien o no.
CONTURELLE |
Hay construcciones (patrones) para todos los gustos. Se trata de
encontrar el que se acopla mejor a la forma de las mamas. Luego está la talla, que es la medida que nos
indica la longitud que ha de tener el sujetador. Esta medida ha de tener la
tolerancia de una presión de unos 900 gramos. Es cuando realmente juega su
papel sujetando que la prenda quede encajada en su lugar exacto. Un ejemplo:
Una medida de 74 centímetros se ha de redondear a 0 ó a 5. En este caso 75. Es
una talla europea 75EU, o española 90FR/ES (sumando 15).
Luego está la copa, que es la medida (indicada con
una letra) que nos permite saber qué capacidad ha de tener el sujetador para
que cubra todo el seno. Una diferencia entre la primera y la segunda medida de
14 a 16 centímetros nos determina la copa B. Cada tres centímetros cambia la
copa. Evidentemente el sujetador se construye de forma distinta si se trata de
una talla 90C o una talla 90F, proporcionándose todos los elementos del
sujetador de forma distinta (copa, tirantes y cinturilla).
AUBADE |
También están los tirantes,
que permiten generar el equilibrio exacto del pecho ajustándolos de modo que
bajen rectos y que aguante el pecho. El peto ha de quedar ajustado a la piel a
la altura del esternón (que no pase el dedo por debajo). La cinturilla, por su
parte, ha de quedar horizontal (sin subirse por la espalda) y ha de sentir el
sujetador de modo que se sienta a gusto.
Finalemente, para saber que
le sienta bien y se siente a gusto, tiene la necesidad de acudir a un
establecimiento cuya principal labor de fidelización habrá sido la atención
experta. La adquisición de un sostén sin remordimientos de compra.
Francesc Puertas
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